lunes, 11 de agosto de 2008

José Geraldo Neres

A M B R O S I A – AMBROSÍA

TRADUCCIÓN DEL PORTUGUÉS: MARTA SPAGNUOLO


sentir el ritmo
y sumergirse en el cántico de las aguas
el grito
revela el paladar-líquido del rocío-carne
moldura inclinada sobre un cáliz de música y palabras

I


en la barranca
pintura de miedo
perfume de luna

con trenzas de árbol
tejo un columpio
y bailo en las estrellas
la ronda de los sueños


II


con vestes estelares
dragones en la cintura
las caras de la luna
en el peregrino dorso


en la acuarela
gritos
destrozan
girasoles




III


el sexo grita
los dolores del arco iris
espasmo secular
gotas insanas

relieve sin tramas

Susana Szwarc

RUMIANTE

Dulce animal me haría: vaca
para engordar tu descanso.

Pero vacilo. Como vacila el bosque
bajo el agua. Abraham ante el trayecto,
o las palabras en su deshielo.

¿Acaso es posible compartir el aislamiento
de todo? ¿La avidez de cosa?

Gustavo Tisocco

SIMPLE ASILO


Camino esta soledad
de despoblados ojos,
del grito ausente,
la lejana infancia.

Hiere esta ausencia de vos,
mi presencia sin sombra,
el eterno miedo.

Duele el puñal de tu mesa
sin cadáver,
llorar todos mis costados,
herir la sangre
cicatrizando cuerpos.

Huérfano de mí
soy simple asilo,
confundido espectro.

Hugo Patuto

(Escrito el 19-07-08)

Una visión semejante a lo propuesto por Escher
comienza y declina entre tus manos
late con el incendio que sube
llevando cada vértice a otra luz enamorada.
El discurso del viento renace
para nombrarnos (veta misteriosa
donde no hay límite ni duda)
con el galope más profundo.
Líneas que devuelven una trampa
hecha de mineral o espuma
lúdica victoria en los ojos
fuga, piel, estrella.

sábado, 12 de julio de 2008

Liliana ALEMAN

Alerta


Un animal negro
camina por la habitación.
El brillo de la noche
lo resuelve:
al volcar su imagen
desdoblándola:

¿Es real?

En el puño de la noche
es palpable
si frente a mí
se disipa.

Espio la sombra
que deja un cuero ligero
brillante.

Son restos

Es agua de pantano.

Gustavo Tisocco

Tómame


Has dejado caer la copa de vino sobre mi radiante ofrenda. Has creído en Dioses que hurgando en ti nunca sentiste cerca. Te has percatado que hay infiernos, arenas, olvidos, aún así, dejaste sobre el altar manojos de suspiros, de mártir cobardía.
Has sembrado sobre mi estéril boca el dulce néctar que me embriaga. Inerte mi lengua precipita espasmos en tu desolada huella. Desnudo liberas cicatrices desde tus abismos.
Eres diadema intacta, sentido puro, frágil razón y marchas sobre mi sed, insigne escultor del aire.
Levanta el vino derramado y acepta esta ofrenda desde el lecho fiel de mi templo. Toma el sacrificio y hazme instinto puro, cetro, estatua noble.
Tómame y cuando tu seas mi sangre y yo tu néctar reposaremos en el manto azul de una eternidad cierta.

¡Tómame...!

Graciela Bucci

Cerrar los ojos


hubo una clausura
decretada
brutal
las cosas se alteraron
se apostaron miradas en los rincones nuevos
trataron de solapar muros vacíos
de obviar el polvo que empañaba ventanas
en el afán de enceguecer la casa

hubo huecos
que no llenaron los rostros ulteriores

hubo nadies
que aceptaron la ausencia
(argumentaban que ausencia y olvido
no deben proclamarse)

hubo maldiciones que chorrearon humores y mentiras
uñas impiadosas profanaron la piel virgen
bocas incompletas ensayaron el grito

y hubo un desgarro
pavoroso
que barrió con las vísceras posibles

el ángel fue testigo

dudó
quiso batir las alas destrozadas
ansió la huida inútil
sucumbió ante el horror
y hasta pudo elegir

cerrar los ojos.